Elementor #4196

Característico del autismo en niños

En el libro: Desarrollo psicológico y educación (Marchesi, et al., 2017) se comentan algunas de las premisas básicas y generalizadas que definen a las personas con TEA, aunque esto no implica que haya otras personas con TEA que tengan otras particularidades. En términos generales son las siguientes:

  1. La alteración que mejor define estos trastornos se encuentra en la interacción y comunicación social, las personas que padecen este trastorno presentan limitaciones significativas a la hora de desarrollar interacciones recíprocas, emplear comunicación no verbal para regular la interacción y mantener y comprender las relaciones.
  2. Tienen muy poco trato con los demás a no ser que se encuentren en una situación en la que dependan de alguien para satisfacer sus necesidades, si no es ese el caso la persona tenderá a ignorar o contestar brevemente a la gente.
  3. Tiene dificultades para utilizar la mirada, no puedan regular adecuadamente la interacción social con los demás y es habitual que no sepan cómo coordinar la mirada con gestos o con el lenguaje.
  4. En lo referente a las emociones, aunque las personas con TEA puedan expresar su afecto y cariño generalmente no lo hacen, suelen ser poco expresivas y les es difícil entender las emociones que otros manifiestan.
  5. También suelen presentar movimientos repetitivos con el cuerpo o con los objetos, por ejemplo: agitar y aletear las manos, balancearse, abrir y cerrar puertas y cajones, entre otras cosas.
  6. Suelen desarrollar rutinas y rituales cuyo mantenimiento influye en las relaciones con los demás, incluso, en ellos mismos ya que puede suponerles un importante malestar si no los llevan a cabo.
  7. Las dificultades sociales de las personas con TEA suelen ir acompañadas de alteraciones en la flexibilidad mental y conductual. Si no siguen una rutina diaria o se ven sorprendidos por un hecho no imaginable, suelen llevarlo mal y provocarles una situación de ansiedad ante la sorpresa que se han llevado.
  8. Por otro lado, las personas con TEA suelen manifestar intereses no habituales, bien por su intensidad o bien por el tema. Por ejemplo, hay niños pequeños que tienen este trastorno y que se interesan mucho por ciertos objetos que de normal los niños no suelen interesarse a su edad, pueden ser las paradas del metro, las tuberías, la forma de medir la temperatura, etc.
  9. Otro tipo de alteraciones que tienen son las sensoriales, esto implica que reaccionan excesivamente (hiperreactividad) ante ciertos estímulos. Por ejemplo, se suelen alterar de manera desproporcionada ante sonidos o texturas determinadas. Por el contrario, puede manifestarse con una reacción limitada o escasa (hiporreactividad) expresando un umbral disminuido al dolor. Por ejemplo, a la hora de percibir la temperatura.
  10. En alteraciones psicológicas, la principal que se presenta asociada al TEA es la discapacidad intelectual, estudios epidemiológicos informan que de media son el 70% de las personas con trastorno autista y el 43,9% como consecuencia de algún trastorno general del desarrollo (Fombonne, 2005 en Marchesi et al., 2017).
  11. Junto a la discapacidad intelectual hay que destacar que también sufren dificultades en el lenguaje, entre un 10% y un 30% manifiestan problemas significativos en el desarrollo de la lengua (Mirenda, 2014).
  12. Otros trastornos también asociados TEA son el déficit de atención con hiperactividad, el trastorno obsesivo compulsivo, trastornos del estado de ánimo como pueden ser la ansiedad o la depresión, o problemas de conducta. Un 16% de las personas con algún trastorno general del desarrollo presentan alteraciones médicas asociadas, siendo la epilepsia la más relevante (Fombronne, 2005 en Marchesi et al., 2017).
  13. 13. El género influye en el TEA, es más frecuente en hombres que mujeres.
  14. La edad es otro factor relevante, los niños pequeños suelen presentar un descenso de conductas restringidas y repetitivas qué con la edad se van reduciendo. Lo más importante en este trastorno es poder tener la posibilidad de optar a tener una atención temprana especializada en la primera infancia, esto va a poder hacer que aumente las competencias y disminuyan los síntomas a corto y medio plazo en una gran mayoría de niños con TEA (Howlin y Moss, 2012).

 

En resumen, la heterogeneidad de los síntomas del TEA es muy vario pinta. La propia severidad del trastorno es un aspecto bastante importante a la hora de influir en la forma en que los síntomas se llegan a manifestar (Rivière, 1997 en Marchesi et al., 2017).

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