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Autismo o TEA, ¿no es lo mismo?

Autismo o TEA, ¿no es lo mismo?

Se ha producido un cambio fundamental en lo que respecta al TEA, el DSM-5 considera que el trastorno autista, el síndrome de Asperger, el Trastorno de Rett, el Trastorno desintegrativo infantil y el Trastorno General del Desarrollo no especificado son él mismo trastorno. Las diferencias y sintomatológicas que existen entre ambos son de grado, no cualitativo, lo que explica el motivo de que las investigaciones no han podido demostrar diferencias claras y sistemáticas entre ellos (Belinchón y cols., 2008 en Marchesi et al., 2017).

Dependiendo de la gravedad de los síntomas y, por lo tanto, del apoyo que requieren las personas con TEA, el DSM-5 (2014) establece tres niveles de gravedad (Escolano-Pérez, Acero-Ferrero, Herrero-Nivela, 2019) que están recogidos en:

Nivel 1:Requiere apoyo. Sin apoyo, las dificultades de comunicación social causan alteraciones evidentes. Muestra dificultades iniciado interacciones sociales y ofrece ejemplos claros de respuestas atípicas o fallidas a las aperturas sociales de otros. Puede parecer que su interés por interactuar socialmente está disminuido.

La inflexibilidad de comportamiento causa una interferencia significativa en el funcionamiento en uno o más contextos. Los problemas de organización y planificación obstaculizan la independencia. 

Nivel 2: Requiere un apoyo sustancial. Déficits marcados en habilidades de comunicación social verbal y no verbal, los déficits sociales son aparentes incluso con apoyos, inicia un número limitado de interacciones sociales y responden de manera atípica o reducida a los intentos de relación de otros. 

El comportamiento inflexible, las dificultades para afrontar el cambio u otras conductas restringidas y repetitivas, aparecen con la frecuencia suficiente como para ser obvios a un observador no entrenado e interfiera con el funcionamiento en una variedad de contextos. Gran malestar o dificultad al cambiar el foco de interés o la conducta.

Nivel 3: Requiere un apoyo muy sustancial. Déficits severos en habilidades de comunicación social, verbal y no verbal que causan alteraciones severas en el funcionamiento, inicia muy pocas interacciones y
responde mínimamente a los intentos de relación de otros. 

La inflexibilidad del comportamiento, la extrema dificultad afrontando cambios u otros comportamientos restringidos y repetitivos interfiriendo en el funcionamiento en todos los ámbitos. Gran malestar o dificultad a cambiar el foco de interés o la conducta.

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